La brecha genética sigue abierta, pero las neuronas encuentran otra vía: un antioxidante modifica el desarrollo cerebral en ratones con deleción 22q11.2
La N-acetilcisteína no repuso los genes eliminados, pero activó otra red de crecimiento y defensa antioxidante que mejoró las conexiones neuronales y el desempeño cognitivo de los ratones; aún queda un largo camino para saber si este «desvío» puede llegar a la práctica clínica.