Atención oncológica · global
Padcev entra en el mundo real: una cuarta parte de los pacientes con cáncer urotelial avanzado presenta toxicidad grave
Un estudio retrospectivo de 770 personas en 17 países muestra que las reacciones cutáneas, la neuropatía y la diarrea son los acontecimientos adversos graves más frecuentes con enfortumab vedotin; más allá de la eficacia, la detección temprana de la toxicidad se está convirtiendo en un factor clave para mantener el tratamiento.
El conjugado anticuerpo-fármaco enfortumab vedotin (nombre comercial Padcev) ha cambiado las opciones de tratamiento del cáncer urotelial avanzado, pero seguían faltando datos a gran escala sobre cuánta toxicidad soportan los pacientes cuando el fármaco sale de los ensayos clínicos con criterios de selección estrictos y entra en la atención habitual, donde la edad y el estado de salud son más complejos. El estudio ARON-2EV, publicado en *Scientific Reports*, aporta una perspectiva multinacional del mundo real sobre esta cuestión.
El equipo investigador analizó retrospectivamente a 770 pacientes con cáncer urotelial localmente avanzado o metastásico de 50 centros oncológicos en 17 países. Tras recibir quimioterapia con platino e inhibidores de puntos de control inmunitario, estos pacientes fueron tratados con enfortumab vedotin en monoterapia entre enero de 2022 y abril de 2025; la mediana de edad fue de 70 años y el 76% eran hombres.
En total, 195 personas, aproximadamente el 25%, presentaron acontecimientos adversos de grado 3 o 4. La toxicidad cutánea grave fue la más frecuente, con un 10%, seguida de la neuropatía, con un 9%, y la diarrea, con un 7%. El estudio también registró un caso de síndrome de Stevens-Johnson y otro de necrólisis epidérmica tóxica, lo que advierte a los equipos médicos de que no deben considerar de forma generalizada las erupciones cutáneas iniciales como efectos secundarios leves.
La toxicidad también modificó en la práctica el curso del tratamiento: 74 personas, aproximadamente el 10%, suspendieron el fármaco debido a acontecimientos adversos graves, principalmente reacciones cutáneas y neurotoxicidad. El estudio no halló una asociación significativa entre la toxicidad grave y el sexo, la edad, el índice de masa corporal, la localización del tumor primario o el fármaco con platino utilizado previamente, por lo que sigue siendo difícil identificar de antemano a los pacientes de alto riesgo basándose únicamente en características clínicas básicas.
La mediana de supervivencia global y la mediana de supervivencia libre de progresión parecieron ser mayores entre quienes comenzaron con la dosis estándar que entre quienes iniciaron el tratamiento con una dosis reducida. Sin embargo, se trata de una comparación retrospectiva y no aleatorizada; es posible que los pacientes más frágiles o con más comorbilidades comenzaran con mayor frecuencia con una dosis baja, por lo que no puede concluirse que la reducción de dosis en sí misma causara peores resultados. Los pacientes a quienes se redujo posteriormente la dosis mostraron inicialmente una mejor supervivencia, pero esa ventaja se debilitó o desapareció en un análisis de hitos que ajustó las diferencias en la duración del tratamiento, lo que también indica que el hecho de «poder recibir tratamiento durante más tiempo» puede generar sesgo por sí mismo.
Contexto
Enfortumab vedotin se dirige a Nectin-4 y transporta hasta las células tumorales un fármaco citotóxico que altera los microtúbulos. En los últimos años, su combinación con pembrolizumab ha pasado del tratamiento de la enfermedad avanzada a la atención de etapas más tempranas del cáncer de vejiga que aún puede operarse. Aunque este estudio se centró en pacientes que recibieron la monoterapia después de quimioterapia con platino e inmunoterapia, la experiencia acumulada en el manejo de la toxicidad cutánea y neurológica aún podría influir en la organización clínica a medida que se amplíe el uso de este tipo de tratamientos.
En conjunto, el estudio no detectó nuevas señales de seguridad y sus resultados coincidieron en términos generales con el perfil de toxicidad descrito en ensayos anteriores. Sin embargo, su diseño retrospectivo, las diferencias en el manejo entre centros y el hecho de que solo 580 personas dispusieran de datos completos sobre ajustes de dosis limitan las inferencias causales. El artículo también se encuentra actualmente en una versión preliminar pendiente de edición. El mensaje más claro de estos datos no es que el fármaco presente riesgos inesperados, sino que las reacciones cutáneas, las alteraciones de la sensibilidad y la diarrea, si no se tratan a tiempo, pueden provocar la interrupción prematura de un tratamiento eficaz.