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Un bebé con epilepsia rara recibe reemplazo del gen WWOX dentro del cerebro y no presenta nuevas crisis en el seguimiento inicial

La administración de un gen funcional al cerebro mediante neurocirugía representa un intento terapéutico poco frecuente para el síndrome WOREE; sin embargo, la información pública disponible sigue limitada a un solo caso y a resultados de corto plazo, y aún queda una larga validación antes de que pueda adoptarse de forma generalizada.

By SURL BioNews

Para los bebés con epilepsia genética grave, el tiempo a menudo no es un concepto abstracto, sino la presión de cada crisis y de cada periodo de regresión del desarrollo. El Clalit-Schneider Children’s Medical Center de Israel informó recientemente que un bebé con síndrome WOREE recibió una terapia experimental de reemplazo del gen WWOX, en la que los médicos utilizaron un procedimiento neuroquirúrgico para administrar una copia funcional del gen directamente en el cerebro; según los informes, no se observó recurrencia de la epilepsia durante el mes posterior al tratamiento, y el bebé ya fue dado de alta en condición estable.

El síndrome WOREE, cuyo nombre completo es encefalopatía epiléptica relacionada con WWOX, es una enfermedad rara del neurodesarrollo causada por defectos en el gen WWOX. Los niños afectados pueden presentar epilepsia difícil de controlar, retraso o regresión del desarrollo poco después del nacimiento, y el pronóstico suele ser grave. Según se informó, este bebé varón tenía un aspecto saludable al nacer, comenzó a presentar epilepsia grave alrededor de las 6 semanas de edad, y pruebas genéticas posteriores confirmaron una relación con un defecto en el gen WWOX.

El núcleo de este tratamiento consiste en reponer una copia funcional del gen WWOX. Los informes señalan que la base técnica correspondiente proviene de investigaciones del profesor Rami I. Aqeilan, de la Universidad Hebrea, y colaboradores. Estudios tempranos en animales habían mostrado que un único reemplazo génico podía restaurar la expresión de WWOX y mejorar indicadores como la epilepsia, las anomalías del crecimiento, los déficits neurológicos y la supervivencia. La terapia fue posteriormente licenciada a la empresa biotecnológica estadounidense Mahzi Therapeutics, antes de avanzar gradualmente hacia intentos clínicos en casos individuales.

A diferencia de muchos tratamientos administrados por vía intravenosa o en el canal espinal, este procedimiento utiliza una inyección directa dentro del cerebro, lo que significa que no solo es un experimento de medicina molecular, sino también una intervención neuroquirúrgica de alta precisión. Los informes indican que antes del tratamiento fue necesario obtener aprobaciones regulatorias y éticas de varios países, y calcular la dosis según las condiciones del bebé; estos detalles muestran que actualmente sigue siendo una atención médica compasiva o experimental altamente personalizada, no una terapia estándar.

Los resultados iniciales llaman la atención, pero no pueden equipararse a una cura. La información pública muestra que el periodo de seguimiento aún es corto, y hasta ahora solo se ha informado un único caso en un bebé; si la epilepsia se mantendrá controlada a largo plazo, si el desarrollo neurológico podrá recuperarse o mejorar, cuánto tiempo podrá mantenerse la expresión génica, y si aparecerán riesgos de seguridad tardíos son cuestiones que requieren un seguimiento más prolongado y validación en más casos.

Se conocen pocos casos de síndrome WOREE en todo el mundo; los informes estiman entre 60 y 90 casos, y mencionan que es relativamente común en la población de ascendencia judía yemenita. El desarrollo de tratamientos para enfermedades raras suele enfrentar el mismo dilema: muy pocos pacientes, un curso de enfermedad demasiado rápido y ensayos clínicos difíciles de realizar con una escala tradicional; pero precisamente por eso, la innovación basada en casos individuales a veces se convierte en el primer paso de avance de la medicina.

El caso de este bebé abre una puerta estrecha para el tratamiento de la epilepsia genética: si la enfermedad se origina en la pérdida de función de un solo gen, reponer un gen funcional resulta conceptualmente atractivo. Sin embargo, entre una intervención exitosa y una adopción estable por parte de los sistemas de salud aún hay múltiples barreras, como la calidad de fabricación, la vía de administración, la seguridad a largo plazo, los indicadores de eficacia y el acceso equitativo. En esta etapa, la formulación más prudente es que se trata de un intento clínico temprano que merece un seguimiento serio, no de una conclusión de que el tratamiento de las enfermedades neurológicas raras ya ha sido redefinido.

References

  1. New York Post