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Tarsus adquiere Alkeus por 450 millones de dólares y asume el desarrollo de un fármaco oral en fase 3 para la enfermedad de Stargardt
La operación incorpora a la cartera de Tarsus una enfermedad macular hereditaria que aún carece de terapias modificadoras de la enfermedad; la verdadera prueba será un ensayo global de fase 3 que requiere dos años de seguimiento y cuya evaluación principal no se completará, según lo previsto, hasta 2029.
Para los pacientes con enfermedad de Stargardt, el campo visual central desaparece progresivamente, pero hasta ahora no ha habido ninguna terapia aprobada capaz de ralentizar la evolución de la enfermedad. Ahora, el desarrollo en fase avanzada de fármacos para esta rara enfermedad hereditaria de la retina también se ha convertido en el eje de una importante adquisición en el ámbito de la oftalmología: Tarsus Pharmaceuticals acordó adquirir Alkeus Pharmaceuticals por una contraprestación inicial de aproximadamente 450 millones de dólares, con lo que obtendrá su fármaco oral candidato gildeuretinol acetate (ALK-001).
El principal valor de la operación depende del ensayo de fase 3 NORTHSTAR, actualmente en fase de reclutamiento. Este estudio aleatorizado, controlado con placebo y doble ciego prevé incluir a unos 230 pacientes de entre 8 y 45 años, que tomarán diariamente gildeuretinol acetate o placebo durante un periodo de tratamiento de 24 meses. Los pacientes deben padecer la forma típica autosómica recesiva de la enfermedad de Stargardt y presentar al menos una variante patogénica del gen ABCA4.
La enfermedad de Stargardt suele deberse a una función anómala de ABCA4, que provoca la acumulación en la retina de subproductos tóxicos generados por el metabolismo de la vitamina A y daña gradualmente las células de la mácula responsables de la visión central. Gildeuretinol es una forma modificada de vitamina A cuyo diseño no busca bloquear el ciclo visual, sino reducir la probabilidad de que la vitamina A forme dímeros tóxicos y subproductos relacionados, con el objetivo de ralentizar la atrofia de la retina.
Está previsto que NORTHSTAR se lleve a cabo en unos 55 centros de investigación de más de 11 países. El criterio de valoración principal no es el cambio a corto plazo en una tabla optométrica convencional, sino la comparación entre los grupos de tratamiento y placebo de la velocidad anual de expansión de las lesiones de atrofia retiniana entre los meses 6 y 24; la preservación de la agudeza visual con baja iluminación figura como un criterio secundario importante. Este diseño refleja la lenta progresión de la enfermedad y también implica que la interpretación de la eficacia exige un seguimiento prolongado mediante técnicas de imagen.
Según los datos registrados en ClinicalTrials.gov, se prevé que el ensayo complete la evaluación de su criterio de valoración principal en octubre de 2029, mientras que el estudio en su conjunto podría prolongarse hasta diciembre de 2030. Para Tarsus, los 450 millones de dólares compran un activo que ya ha entrado en un ensayo fundamental, pero que aún está a varios años de poder solicitar la autorización de comercialización; que la operación llegue a traducirse en un nuevo producto dependerá de que la diferencia en la expansión de las lesiones tenga relevancia tanto estadística como clínica.
Alkeus señala que más de 400 pacientes ya han recibido gildeuretinol en estudios anteriores y que el fármaco también ha obtenido de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos las designaciones de terapia innovadora, vía rápida, enfermedad pediátrica rara y medicamento huérfano. Sin embargo, estas designaciones tienen por objeto acelerar el desarrollo y la revisión, y no equivalen a una confirmación de la eficacia ni de la autorización de comercialización; los datos disponibles públicamente tampoco bastan para determinar el resultado de la fase 3 basándose únicamente en los primeros estudios.
Por tanto, esta adquisición apuesta simultáneamente por una hipótesis científica y por la capacidad de ejecución: si reducir los subproductos tóxicos de la vitamina A realmente puede ralentizar la atrofia, una terapia oral podría ofrecer a los pacientes una opción distinta de las inyecciones intraoculares o la terapia génica; si el criterio de valoración por imagen no se traduce en una preservación perceptible de la visión, o si surgen problemas de seguridad a largo plazo, la elevada inversión inicial quedará sometida a presión. Antes de que se conozcan los datos de fase 3, la magnitud de la operación refleja la confianza de Tarsus en esta vía, no que la eficacia ya haya sido demostrada.