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Revés para la terapia de mantenimiento del cáncer de endometrio: el ensayo de fase 3 de selinexor no alcanza el criterio de valoración principal
Aunque la mediana de supervivencia libre de progresión de las pacientes con TP53 de tipo salvaje tratadas con selinexor se prolongó más de cinco meses frente al placebo, la diferencia no alcanzó significación estadística; Karyopharm reducirá la inversión en esta indicación y se centrará en la mielofibrosis y el mieloma múltiple.
El panorama terapéutico del cáncer de endometrio se ha transformado rápidamente en los últimos años debido a los inhibidores de puntos de control inmunitario, lo que también ha impuesto a los ensayos de nuevos fármacos un listón más alto y en constante movimiento. Karyopharm Therapeutics anunció que XPORT-EC-042, el ensayo de fase 3 del inhibidor de la exportación nuclear selinexor como terapia de mantenimiento para el cáncer de endometrio avanzado o recurrente, no alcanzó el criterio principal de eficacia.
En la población por intención de tratar modificada, la mediana de supervivencia libre de progresión fue de 12,75 meses en el grupo de selinexor y de 7,43 meses en el grupo de placebo. A primera vista, la diferencia supera los cinco meses, pero la prueba estadística no pudo descartar que el resultado se debiera a fluctuaciones aleatorias, por lo que no permite concluir que el tratamiento retrasara efectivamente la progresión de la enfermedad. La empresa aún no presentó de forma completa en estos resultados preliminares datos como el cociente de riesgos y los intervalos de confianza, por lo que la magnitud del efecto y el desempeño en distintos subgrupos de pacientes siguen pendientes de un análisis completo.
XPORT-EC-042, con número de registro NCT05611931, es un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que incluyó a 257 pacientes con cáncer de endometrio avanzado o recurrente y TP53 de tipo salvaje. Las participantes habían recibido previamente tratamiento sistémico con platino y alcanzado una respuesta completa o parcial. Posteriormente, fueron asignadas en una proporción de uno a uno a recibir 60 miligramos de selinexor oral una vez por semana o placebo hasta la progresión de la enfermedad.
El diseño estadístico del ensayo también refleja las dificultades derivadas de los cambios en el estándar terapéutico. Karyopharm había comunicado previamente a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos consideraba que el diseño original controlado con placebo, al no incluir inhibidores de puntos de control inmunitario —ya convertidos en un nuevo estándar—, podría no ser suficiente para respaldar una solicitud de comercialización. Posteriormente, la empresa adoptó un análisis secuencial: primero analizó una población modificada de aproximadamente 220 personas y después evaluó la población completa por intención de tratar. La primera incluía a pacientes con TP53 de tipo salvaje y reparación de errores de emparejamiento competente, así como a pacientes con deficiencia de reparación de errores de emparejamiento que, por motivos médicos, no eran aptas para recibir inhibidores de puntos de control.
Este ajuste intentó incorporar la idoneidad para la inmunoterapia a la estructura del ensayo, pero no logró eliminar el riesgo de que no se alcanzara el criterio de valoración principal. Aunque las medianas muestran una diferencia numérica, la ausencia de significación estadística sigue indicando que selinexor aún no ha demostrado aportar un beneficio fiable en la supervivencia libre de progresión en la población de análisis principal definida previamente. La supervivencia global, como criterio de valoración secundario clave en la población completa, tampoco basta para cambiar la conclusión actual de que el ensayo no alcanzó su objetivo principal.
Karyopharm indicó que reducirá la inversión en la indicación de cáncer de endometrio y priorizará la asignación de recursos a sus programas de mielofibrosis y mieloma múltiple. La información anunciada sigue siendo preliminar y proporcionada por la empresa, y aún faltan los resultados estadísticos completos, los análisis por subgrupos y la información detallada de seguridad. Hasta que estos datos se hagan públicos, todavía no será posible determinar si existe un subgrupo específico que obtenga beneficio y pueda identificarse en investigaciones posteriores.