Oncología · us
Sin importar el origen del tumor, con RET como objetivo: selpercatinib obtiene la aprobación tradicional en EE. UU.
Partiendo de poblaciones moleculares poco frecuentes más allá del cáncer de pulmón y de tiroides, esta terapia de precisión completó la transición regulatoria de aprobación acelerada a tradicional gracias a datos de respuesta en múltiples tipos de cáncer, con una duración cercana a los dos años.
La clasificación del tratamiento del cáncer está ampliándose gradualmente desde «en qué órgano se encuentra» hasta «qué alteración molecular lo impulsa». La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha convertido la indicación de selpercatinib (nombre comercial Retevmo) para tumores sólidos positivos para fusiones del gen RET de una aprobación acelerada a una aprobación tradicional, aportando evidencia más completa del beneficio clínico para esta vía terapéutica independiente del tipo de cáncer.
La aprobación abarca a adultos y niños de dos años o más: los pacientes deben tener tumores sólidos localmente avanzados o metastásicos positivos para fusiones de RET y presentar progresión de la enfermedad tras recibir tratamiento sistémico, o bien no disponer de alternativas terapéuticas satisfactorias; la fusión de RET también debe confirmarse mediante una prueba aprobada por la FDA. La indicación para adultos recibió la aprobación acelerada en 2022 y los niños de dos años o más fueron incluidos en 2024; ahora ambas pasan conjuntamente a la aprobación tradicional.
La principal evidencia de eficacia en múltiples tipos de cáncer procede del ensayo multicéntrico, abierto, de fase I/II LIBRETTO-001. El análisis incluyó a 75 pacientes con tumores positivos para fusiones de RET distintos de los cánceres de pulmón y de tiroides. La tasa de respuesta objetiva fue del 47%, con un intervalo de confianza del 95% del 35% al 59%; la mediana de duración de la respuesta alcanzó los 24,5 meses, pero su intervalo de confianza fue de 11,2 a 49,1 meses, lo que indica que la estimación aún presenta un grado considerable de incertidumbre.
Las respuestas al tratamiento no se concentraron en un único órgano, sino que aparecieron en múltiples tumores, entre ellos cáncer colorrectal, adenocarcinoma pancreático, cáncer de glándulas salivales, colangiocarcinoma, cáncer de mama, cáncer de ovario, cáncer de intestino delgado, cáncer de piel, sarcoma de tejidos blandos, tumor carcinoide bronquial, tumor neuroendocrino y cáncer de sitio primario desconocido. Esta señal dispersa pero coherente constituye el núcleo de la aprobación «agnóstica respecto del tumor»: la elegibilidad para el tratamiento se determina por una alteración impulsora común, no por el órgano donde se originó el cáncer.
Los datos de apoyo en pacientes pediátricos y jóvenes proceden del ensayo abierto LIBRETTO-121; la FDA señaló que se observaron respuestas en pacientes con fibrosarcoma infantil congénito, sarcoma de células fusiformes y cáncer de tiroides positivo para fusiones de RET. Sin embargo, el número de participantes tanto en la población de múltiples tipos de cáncer como en la pediátrica fue limitado, y la evidencia principal también procede de ensayos sin un grupo de control aleatorizado. Por ello, la tasa de respuesta del 47% no puede interpretarse directamente como una ventaja de supervivencia frente a otros tratamientos, y también resulta difícil estimar con precisión por separado el efecto en cada tipo de cáncer poco frecuente.
La aprobación tradicional no significa que los riesgos hayan desaparecido. Las advertencias del etiquetado del medicamento incluyen hepatotoxicidad, enfermedad pulmonar intersticial o neumonitis, hipertensión, prolongación del intervalo QT, hemorragia, reacciones de hipersensibilidad, síndrome de lisis tumoral, alteración de la cicatrización de heridas, hipotiroidismo y toxicidad embriofetal; en los niños también debe vigilarse el deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral. Esta transición regulatoria consolida el valor clínico de las pruebas de fusiones de RET y, al mismo tiempo, pone de relieve la realidad de las terapias de precisión ante subgrupos moleculares poco frecuentes: es posible acumular evidencia trascendiendo la clasificación por órganos, pero siguen siendo necesarios un seguimiento a largo plazo y datos más detallados por tipo de cáncer para definir quiénes obtienen un beneficio real.