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Un adolescente con tumor de Wilms metastásico no presenta cáncer activo detectable; la terapia de células T dirigida contra PRAME avanzará a un ensayo inicial
Tras una década de lucha contra el cáncer y con tumores extendidos a múltiples órganos, un adolescente recibió, mediante uso compasivo individual, un tratamiento con células T modificadas con TCR y actualmente no presenta cáncer activo detectable; esta respuesta infrecuente y profunda aún debe confirmarse en un pequeño ensayo clínico para determinar si puede reproducirse.
En los tumores sólidos pediátricos metastásicos que han agotado todas las opciones terapéuticas, lograr que las lesiones diseminadas por múltiples órganos remitan simultáneamente sigue siendo una barrera difícil de superar para las terapias celulares. Un equipo de Heidelberg, Alemania, informa ahora que, tras recibir una terapia de células T dirigida contra PRAME, un adolescente con tumor de Wilms recurrente y refractario dejó de presentar cáncer activo detectable mediante estudios de imagen, análisis de tejido y biopsia líquida. Sin embargo, sigue siendo el resultado de un solo paciente y no equivale a que la eficacia de la terapia haya quedado demostrada.
El paciente llevaba aproximadamente diez años con cáncer y, pese a haberse sometido a cirugía, quimioterapia y múltiples tratamientos locales, la enfermedad continuó progresando. Antes del tratamiento presentaba una lesión abdominal de unos 16 centímetros en su diámetro mayor, además de metástasis en los pulmones, el hígado y el cerebro; el registro del caso del centro de oncología pediátrica también mencionaba una lesión en el bazo. Como ya no disponía de terapias convencionales y no cumplía los criterios de los ensayos clínicos disponibles en ese momento, el equipo médico buscó una última oportunidad terapéutica mediante un régimen de uso compasivo individual.
Los análisis mostraron una expresión elevada del antígeno de cáncer-testículo PRAME en las células tumorales examinadas y que el paciente presentaba además el tipo HLA-A*02:01. El equipo obtuvo células T autólogas de la sangre del paciente y las modificó con un receptor proporcionado por Immatics y codificado por el vector lentiviral IMA203CD8, para que reconocieran un péptido derivado de PRAME presentado por HLA en la superficie celular. Esta terapia utiliza receptores naturales de células T para reconocer fragmentos de proteínas intracelulares, un mecanismo distinto del de las células CAR-T, que se dirigen directamente contra antígenos de la superficie celular. Esto también significa que el tratamiento solo es aplicable a pacientes con un tipo HLA compatible y expresión de PRAME.
El paciente recibió la infusión el 2 de julio de 2025. Las células T modificadas proliferaron rápidamente en el organismo y provocaron un síndrome de liberación de citocinas grave y fiebre alta; el equipo controló estas manifestaciones con múltiples tratamientos contra las citocinas y esteroides, tras lo cual se resolvieron. Inicialmente, las imágenes mostraron una pseudoprogresión de las lesiones en todo el organismo, así como edema alrededor de las lesiones cerebrales, lo que puso de relieve los riesgos agudos y las dificultades de interpretación que puede generar una respuesta inmunitaria intensa.
La evaluación de la eficacia mostró señales concordantes en varios niveles: una biopsia del tumor abdominal realizada el día 9 después de la infusión reveló una infiltración abundante de células T y necrosis tumoral; las dos lesiones pulmonares residuales extirpadas aproximadamente el día 100 no contenían células cancerosas viables; y las exploraciones PET y MRI mostraron una regresión marcada de las lesiones en todas las localizaciones, sin actividad metabólica en las lesiones residuales del abdomen y el hígado. El DNA de origen tumoral en la sangre también descendió por debajo del límite de detección, y el día 120 todavía se detectaban células T específicas para PRAME en la sangre periférica. Por ello, el informe más reciente describe al paciente como alguien que actualmente no presenta cáncer activo detectable, en lugar de declarar que está curado.
La principal importancia de este caso radica en que las células T modificadas con TCR podrían atravesar las múltiples barreras de los tumores sólidos y actuar simultáneamente sobre metástasis cerebrales y viscerales; sin embargo, la respuesta podría ser aplicable únicamente a este paciente. Un solo caso no permite estimar la tasa de respuesta, el riesgo de recaída ni las toxicidades infrecuentes, y tampoco puede descartarse que persistan células cancerosas por debajo del límite de detección. El equipo de Heidelberg prepara un ensayo pediátrico de fase I/II que está previsto que comience en 2027 y que incluirá aproximadamente entre 15 y 18 pacientes con tumores sólidos recurrentes o refractarios, positivos para PRAME y compatibles con HLA-A*02:01. La verdadera prueba para que esta terapia trascienda el tratamiento compasivo de un caso individual será determinar si puede reproducirse esta remisión profunda.