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Novartis apuesta por Antares: un acuerdo de 1.900 millones de dólares refleja la creciente competencia por los fármacos oncológicos dirigidos

Una colaboración con un valor potencial de aproximadamente 1.900 millones de dólares ha situado a la start-up de South San Francisco Antares Therapeutics en el radar de I+D de una gran farmacéutica; la verdadera prueba será si su plataforma y sus candidatos en fase temprana pueden atravesar la estrecha puerta de la validación clínica.

By SURL BioNews

El foco de la investigación y el desarrollo de fármacos oncológicos se está desplazando desde dianas ya ampliamente explotadas hacia rutas moleculares más difíciles de abordar y que requieren un diseño químico más preciso. Antares Therapeutics, con sede y laboratorios repartidos entre South San Francisco y Boston, según informó Hoodline, ha firmado un acuerdo de colaboración con la farmacéutica suiza Novartis, con un valor potencial de hasta aproximadamente 1.900 millones de dólares, lo que ha convertido de la noche a la mañana a esta joven biotecnológica en un punto de atención del mercado de acuerdos en medicamentos oncológicos.

El informe señala que Antares es una empresa escindida de Scorpion Therapeutics, un antecedente que explica su linaje en el desarrollo de fármacos oncológicos de molécula pequeña: buscar tratamientos capaces de esquivar la resistencia a los medicamentos o de llegar a poblaciones que las terapias existentes no cubren suficientemente, mediante una selección de dianas y un diseño de fármacos más refinados. Sin embargo, la información pública disponible sigue siendo limitada, y los tipos concretos de cáncer, las dianas y el avance de los candidatos farmacológicos cubiertos por la colaboración aún no se han divulgado con claridad en el resumen de la fuente.

Para Novartis, este tipo de acuerdo refleja la estrategia de las grandes farmacéuticas de seguir buscando innovación temprana en start-ups externas. El mercado de los fármacos oncológicos es altamente competitivo, especialmente en las áreas de terapias dirigidas y medicina de precisión, y obtener con antelación moléculas candidatas diferenciadas suele influir en la profundidad futura de la cartera clínica. La cifra de 1.900 millones de dólares normalmente no representa un pago inmediato, sino que puede incluir un pago inicial y pagos por hitos de desarrollo y comerciales; por tanto, se parece más a una apuesta escalonada sobre la probabilidad de éxito futuro que a un precio único de adquisición.

South San Francisco, donde se ubica Antares, es uno de los polos con mayor densidad de empresas biotecnológicas del mundo. Para el ecosistema local, que una start-up escindida de una empresa oncológica ya existente pueda alcanzar una colaboración importante con Novartis subraya que el capital y el talento siguen fluyendo alrededor de la innovación temprana en cáncer. También muestra que, pese a las fluctuaciones del entorno de financiación biotecnológica en los últimos años, las grandes farmacéuticas siguen dispuestas a reservar opciones sobre plataformas o activos con potencial.

Pero el valor del acuerdo no debe interpretarse erróneamente como una garantía de éxito del fármaco. El recorrido de un nuevo medicamento oncológico desde el laboratorio hasta los ensayos en humanos y, después, hasta la aprobación regulatoria suele encontrar obstáculos en seguridad, eficacia, estratificación de pacientes y capacidad de fabricación. Si los activos de Antares aún se encuentran en una fase temprana, la señal más importante en adelante no será la noticia de la colaboración en sí, sino los datos preclínicos, el diseño del primer ensayo en humanos y si puede identificarse una población de pacientes con un beneficio claro.

Por ahora, el mismo acontecimiento carece de otras fuentes públicas que puedan corroborarlo entre sí, y los detalles siguen siendo escasos; por ello, una lectura más prudente es que se trata de una colaboración de alto valor digna de situarse dentro del mapa de la industria de medicamentos oncológicos, no de un avance terapéutico nuevo ya demostrado. Su importancia reside en revelar el interés de Novartis por la próxima generación de moléculas pequeñas oncológicas o plataformas relacionadas, y también en dar a Antares el respaldo industrial y los posibles recursos necesarios para impulsar su I+D. La respuesta que realmente pueda cambiar la práctica médica aún tendrá que esperar a que hablen los datos.

References

  1. Hoodline