Nuevos medicamentos contra el cáncer · global
Tras ser frenada dos veces por la FDA, la terapia viral de Replimune contra el melanoma afronta una revisión pública
La FDA convocará a expertos para reevaluar la terapia combinada de RP1 y nivolumab; la reunión no solo concierne a un nuevo medicamento contra el cáncer, sino que también abordará si un ensayo de un solo brazo y la inyección intratumoral pueden demostrar suficientemente una eficacia sistémica.
Una empresa biotecnológica de Massachusetts que redujo drásticamente su plantilla tras reveses regulatorios se enfrenta ahora a un momento decisivo para su supervivencia. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha programado para el 30 de julio una reunión pública de un comité asesor para revisar la solicitud de licencia de productos biológicos BLA 125827 de Replimune. La terapia candidata vusolimogene oderparepvec, también conocida como RP1, está destinada a utilizarse en combinación con el inhibidor de puntos de control inmunitario nivolumab para tratar a adultos con melanoma avanzado cuya enfermedad haya progresado después de recibir una terapia anti-PD-1.
RP1 es un virus del herpes simple modificado, diseñado para inyectarse directamente en los tumores y provocar una respuesta inmunitaria mediante la destrucción de células cancerosas y la liberación de antígenos tumorales. El virus también porta una proteína de fusión y GM-CSF para potenciar la muerte de las células tumorales y la activación inmunitaria. La idea de combinarlo con nivolumab es que la estimulación inmunitaria generada por la inyección local se transforme además en un ataque sistémico contra otras lesiones.
La controversia no radica en si la terapia ha producido respuestas, sino en si el ensayo existente puede demostrar que esas respuestas se deben efectivamente a RP1. Los resultados del ensayo IGNYTE publicados por Replimune muestran que, entre los pacientes cuya enfermedad progresó después del tratamiento anti-PD-1 y que recibieron la terapia combinada, la tasa de respuesta objetiva fue del 34% y la mediana de duración de la respuesta fue de 24,8 meses. Sin embargo, esta es la interpretación de los datos presentada por la empresa, y la FDA consideró anteriormente que el estudio no bastaba para constituir evidencia adecuada y bien controlada de eficacia.
La segunda carta de respuesta completa publicada por la FDA señaló además que, en algunos pacientes clasificados como respondedores, todas las lesiones objetivo habían recibido inyecciones de RP1, lo que dificultaba que los revisores determinaran si el efecto se limitaba al ámbito local o podía extenderse a lesiones no inyectadas. El documento también mencionó que el método de evaluación de la respuesta y la determinación de la progresión de la enfermedad podrían verse afectados por factores como la reinyección, por lo que la actividad antitumoral sistémica de RP1 aún no se ha caracterizado con claridad.
La solicitud recibió cartas de respuesta completa en dos ocasiones, en julio de 2025 y abril de 2026, lo que significa que la FDA determinó que los datos disponibles en esos momentos eran insuficientes para conceder la aprobación. Tras el segundo revés, Replimune inició una importante reducción de plantilla. Las notificaciones pertinentes de Massachusetts y la información de medios de comunicación indican que los despidos superaron las 200 personas y afectaron a la sede de Woburn y a las instalaciones de fabricación de Framingham. Posteriormente, la empresa volvió a presentar los datos y afirmó que la FDA había aceptado la presentación como una respuesta de Clase 1, con el objetivo de tomar una decisión antes del 2 de agosto.
La reunión de expertos del 30 de julio llevará este debate científico y regulatorio a un foro público. Las recomendaciones del comité no son vinculantes y la FDA aún puede tomar una decisión diferente. Asimismo, hasta que se publiquen los documentos informativos completos de la reunión, no será posible saber si las cuestiones planteadas durante la revisión han cambiado sustancialmente. Sea cual sea el resultado, este caso podría convertirse en un precedente importante para las terapias virales intratumorales: aunque la reducción localizada de los tumores resulte llamativa, para obtener la aprobación seguirá siendo necesario demostrar que la eficacia puede atribuirse de forma fiable a la nueva terapia y que aporta a los pacientes un beneficio clínico general interpretable.