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Un inhibidor de ERAP1 combinado con inmunoterapia muestra señales anticancerígenas en un ensayo temprano
Los datos de fase 1 presentados en ASCO muestran que GRWD5769, de Greywolf Therapeutics, combinado con cemiplimab, se asoció con reducción tumoral en múltiples cánceres avanzados que habían fracasado previamente con inmunoterapia; sin embargo, el estudio sigue en una fase temprana y aún no es posible determinar si puede prolongar la supervivencia o convertirse en un tratamiento habitual.
Un ensayo clínico temprano presentado en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica ha puesto bajo atención a un fármaco experimental dirigido a un mecanismo de escape inmunitario tumoral. GRWD5769, un inhibidor oral de ERAP1 desarrollado por Greywolf Therapeutics, se combinó con el fármaco de punto de control inmunitario cemiplimab, y se observó reducción tumoral en algunos pacientes con cánceres difíciles de tratar.
Este ensayo de fase 1 incluyó a 83 pacientes, con tipos de cáncer que comprendían cáncer de cuello uterino, cáncer de vejiga, cáncer de hígado, cáncer intestinal, cáncer de pulmón y cáncer de cabeza y cuello. Estos participantes habían respondido mal a tratamientos previos, con el antecedente clave de que la inmunoterapia había sido ineficaz o había perdido efecto. Por ello, el foco del estudio no fue el tratamiento de primera línea, sino si era posible reactivar el ataque inmunitario.
El equipo investigador observó señales de reducción tumoral en 26 pacientes, incluidos 15 cuyos tumores se redujeron al menos un 30%. El informe también señaló que se observaron señales de respuesta en algún grado en los seis tipos de cáncer, lo que hizo que GRWD5769 fuera considerado una plataforma de inmuno-oncología digna de seguimiento, y no solo la historia de un nuevo fármaco para un único tipo de cáncer.
El concepto central de GRWD5769 es inhibir una enzima llamada ERAP1. Los tumores pueden reducir la capacidad de reconocimiento de las células T al modificar la presentación de antígenos; si se puede intervenir en esta vía, en teoría las células cancerosas que antes eran “invisibles” podrían volver a quedar expuestas ante el sistema inmunitario, y luego inmunoterapias como cemiplimab ayudarían a las células T a lanzar el ataque.
No obstante, estos resultados aún deben interpretarse con cautela. El objetivo principal de los ensayos de fase 1 suele ser evaluar seguridad, dosis y actividad temprana. El tamaño de la muestra es limitado, y estos estudios no necesariamente pueden responder directamente si los pacientes vivirán más tiempo, cuánto puede mantenerse la respuesta o qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse. Observar señales en distintos tipos de cáncer es llamativo, pero también requiere confirmación en estudios más grandes y con un diseño más riguroso.
Los informes actuales indican que el tratamiento fue bien tolerado en el ensayo, y que el fármaco es un comprimido oral. Si estudios posteriores respaldan los hallazgos, su uso clínico podría ser más fácil de implementar que algunas terapias celulares complejas. Pero antes de que la evidencia madure, sigue siendo un tratamiento experimental y no puede considerarse una terapia estándar contra el cáncer con eficacia demostrada.
El siguiente paso clave es ampliar el ensayo y aclarar los biomarcadores: qué tumores dependen realmente de mecanismos de escape relacionados con ERAP1, qué pacientes en quienes fracasó la inmunoterapia aún podrían tener una oportunidad de reactivar la respuesta inmunitaria, y si la reducción tumoral puede traducirse en un control duradero de la enfermedad. Las respuestas a estas preguntas determinarán si GRWD5769 puede pasar de ser un indicio temprano prometedor a una opción terapéutica real.