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Marcar las «células zombis» con pequeñas moléculas de ADN: la investigación sobre el envejecimiento encuentra una sonda más precisa

Un equipo de Mayo Clinic desarrolló una nueva herramienta a partir de una conversación informal entre estudiantes de posgrado: aptámeros de ADN sintético pueden reconocer rasgos de la superficie de las células senescentes, abriendo el camino para rastrear y eliminar células relacionadas con el envejecimiento, aunque aún queda un tramo experimental antes de su aplicación en humanos.

By SURL BioNews

El envejecimiento no es un único interruptor que se activa, sino la huella que dejan muchos estados celulares al cambiar gradualmente. Un tipo de célula, conocido como célula senescente, ha dejado de dividirse con normalidad, pero no muere de inmediato, y además puede liberar señales inflamatorias y alterar el entorno de los tejidos circundantes. Los científicos suelen llamarlas «células zombis»; si fuera posible localizarlas con mayor precisión, la investigación sobre el envejecimiento, el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas podría despejar una parte de la niebla.

Un equipo de investigación de Mayo Clinic informó recientemente que un grupo de diminutas moléculas de ADN sintético, los «aptámeros» (aptamers), puede adherirse de forma selectiva a células senescentes. El estudio se publicó en 《Aging Cell》 con el título 〈An Unbiased Cell-Culture Selection Yields DNA Aptamers as Novel Senescent Cell-Specific Reagents〉. Según informes tempranos sobre el mismo hallazgo, los investigadores seleccionaron moléculas candidatas entre más de 100 billones de secuencias de ADN, en busca de aptámeros capaces de reconocer características de la superficie de las células senescentes.

El punto de partida de este trabajo tuvo un componente fortuito. Los informes señalan que una conversación entre dos estudiantes de posgrado de Mayo, Keenan Pearson y Sarah Jachim, llevó al equipo a orientar la tecnología de aptámeros hacia la detección de células senescentes. Los aptámeros suelen describirse como la versión de ácido nucleico de los anticuerpos: pueden plegarse en formas específicas y adherirse a determinadas proteínas o moléculas de la superficie celular; si se diseñan adecuadamente, pueden llegar a servir como herramientas para marcar, aislar o administrar fármacos.

La clave del estudio no está solo en «ver» las células senescentes, sino en verlas con mayor selectividad. El equipo realizó una selección no sesgada en un sistema de cultivo celular, obtuvo aptámeros de ADN capaces de marcar células senescentes y señaló que uno de los objetivos de reconocimiento está relacionado con una forma variante de fibronectin. Fibronectin es una proteína asociada a la matriz extracelular e interviene en la adhesión celular y la estructura de los tejidos; si una variante específica está vinculada al estado de las células senescentes, podría convertirse en una pista para comprender el microambiente de la senescencia.

El potencial de este tipo de herramientas es amplio. Podrían usarse en el laboratorio para identificar qué células entran en estado senescente, y también podrían ayudar a los investigadores a rastrear en los tejidos cómo estas células se acumulan, se distribuyen e interactúan con la inflamación, el microambiente tumoral o los cambios neurodegenerativos. Un paso más allá, si los aptámeros pudieran portar marcadores de imagen o cargas terapéuticas, en teoría también podrían convertirse en moléculas de navegación para dirigir con precisión la acción hacia células senescentes.

Pero lo que más necesita aclararse por ahora es precisamente la brecha entre la placa de cultivo y los tejidos vivos. Las células senescentes no constituyen un único tipo celular, y sus rasgos de superficie pueden variar según el órgano, la fuente de estrés y el contexto de enfermedad; la estabilidad, distribución y unión fuera del objetivo de los aptámeros en la sangre, el intersticio tisular y el sistema inmunitario también influirán en su utilidad práctica. Los informes disponibles indican que la investigación aún se encuentra en una fase de desarrollo de herramientas y exploración preclínica, y que todavía no puede inferirse que pueda usarse directamente para diagnóstico o tratamiento en humanos.

Por tanto, la importancia de este avance no reside en anunciar que una terapia antienvejecimiento esté a punto de llegar, sino en aportar un asa molecular más refinada. En los últimos años, la investigación sobre el envejecimiento ha estado a menudo rodeada de grandes visiones terapéuticas; en comparación, poder ver primero el problema con claridad suele determinar si las intervenciones posteriores serán fiables. Si estos aptámeros resisten la validación en más tipos celulares, modelos animales y muestras de tejido humano, quizá se conviertan en un nuevo conjunto de herramientas importante para estudiar la biología de las células senescentes.

References

  1. ScienceDaily Biology
  2. ScienceDaily