Cáncer e investigación clínica · global
Reaviva la controversia sobre la vitamina C contra el cáncer: la clave no está en los suplementos, sino en las dosis altas por vía intravenosa
Un pequeño ensayo aleatorizado indica que la vitamina C intravenosa en dosis farmacológicas, combinada con quimioterapia, podría prolongar la supervivencia de pacientes con cáncer de páncreas metastásico; pero esto no reivindica los suplementos orales ni basta todavía para cambiar el estándar de tratamiento.
La posibilidad de que la vitamina C combata el cáncer fue en su día una de las controversias más intensas de la historia de la medicina moderna. Lo que ahora vuelve a investigarse no son las tabletas de vitaminas de las farmacias, sino el «ascorbato en dosis farmacológicas», administrado mediante infusión intravenosa para alcanzar concentraciones extremadamente altas en la sangre: se asemeja más a un fármaco experimental y también debe evaluarse en combinación con el tratamiento estándar.
Esta distinción explica en parte por qué algunos estudios iniciales se contradecían entre sí. El premio Nobel Linus Pauling y el médico Ewan Cameron sostuvieron que la vitamina C podía ayudar a los pacientes con cáncer, pero los ensayos clínicos posteriores realizados con cápsulas orales no confirmaron ningún beneficio. Investigaciones farmacocinéticas posteriores mostraron que el intestino limita la absorción oral, mientras que la administración intravenosa puede producir concentraciones en la sangre y los tejidos imposibles de alcanzar por vía oral; por tanto, ambas vías no evalúan en realidad el mismo efecto biológico.
En concentraciones elevadas, el ascorbato podría pasar de ser un nutriente cotidiano a convertirse en una sustancia que favorece las reacciones de oxidación, aumentando el estrés oxidativo que soportan las células cancerosas. Algunas células tumorales, debido a su estado metabólico y a unas defensas antioxidantes más débiles, podrían ser más vulnerables al daño y volverse sensibles a la quimioterapia; pero esta vulnerabilidad no es común a todas las células cancerosas, ni permite considerar la vitamina C un fármaco anticancerígeno de aplicación general.
La señal clínica que más atención ha recibido procede de un ensayo aleatorizado de fase 2 de la Universidad de Iowa. El estudio incluyó a 36 pacientes con cáncer de páncreas en estadio 4, de los cuales 34 fueron asignados a un tratamiento; además de gemcitabina y paclitaxel unido a albúmina, el grupo experimental recibió una infusión intravenosa de 75 gramos de ascorbato tres veces por semana. Según el informe del estudio, la mediana de supervivencia global aumentó de 8,3 meses en el grupo de quimioterapia a 16 meses, mientras que la mediana de supervivencia sin progresión se prolongó de 3,9 meses a 6,2 meses.
Los investigadores no observaron que la incorporación de vitamina C intravenosa aumentara la frecuencia o la gravedad de los acontecimientos adversos, y tampoco hubo indicios de deterioro de la calidad de vida; la universidad señaló además que algunos pacientes parecían tolerar mejor la quimioterapia. Sin embargo, el ensayo fue muy pequeño y terminó antes de lo previsto, por lo que la diferencia de supervivencia podría haberse visto afectada por las fluctuaciones de la muestra. Aún debe confirmarse mediante un estudio de fase 3 de mayor tamaño para determinar si el efecto es sólido y qué pacientes tienen mayores probabilidades de beneficiarse.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos describe la evidencia disponible como prometedora, pero limitada. La vitamina C intravenosa en dosis altas aún no ha sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para tratar el cáncer y no puede sustituir a la cirugía, la quimioterapia ni otros tratamientos estándar; los pacientes con enfermedades renales o deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa también podrían afrontar riesgos importantes. Lo que esta nueva oleada de investigaciones realmente corrige es la cuestión científica que representan la vía de administración y la dosis, no la reputación de los suplementos orales de vitaminas como tratamiento contra el cáncer.