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Comienza en el Congo el ensayo sobre el ébola Bundibugyo: buscar las primeras respuestas terapéuticas en el lugar del brote
Este estudio no solo pondrá a prueba si dos fármacos pueden mejorar la supervivencia; también examinará cómo un ensayo clínico puede llegar realmente a los lugares donde más se necesita evidencia, en medio de la desconfianza, los retrasos en la búsqueda de atención y la sombra del conflicto.
En un brote de ébola, el tiempo suele ser más cruel que el laboratorio. Los pacientes pueden llegar a los centros de tratamiento solo después de que empeoran la fiebre, los vómitos y los síntomas hemorrágicos; el personal sanitario presta atención en aislamiento mientras enfrenta dudas comunitarias y riesgos de seguridad. Ahora, el brote del virus Bundibugyo en el este de la República Democrática del Congo ha recibido por fin al primer participante de un ensayo terapéutico clave, lo que da a este subtipo del virus del ébola, menos estudiado, la oportunidad de acumular evidencia humana más directa.
La Organización Mundial de la Salud anunció que el estudio ya comenzó en el centro de tratamiento del ébola del Centre Medical Evangélique, en Bunia, provincia de Ituri. El ensayo evaluará si el antiviral remdesivir, la terapia experimental con anticuerpos MBP134 de Mapp Biopharmaceutical, y la combinación de ambos, pueden mejorar la supervivencia de las personas infectadas por el virus Bundibugyo, además de la atención estándar de soporte. El principal criterio de seguimiento es la supervivencia a los 28 días de iniciar el tratamiento.
La importancia de este estudio deriva de un vacío clínico: actualmente existen experiencia con vacunas y tratamientos contra Zaire ebolavirus, pero no hay una terapia o vacuna específica confirmada para el virus Bundibugyo. La atención de soporte, que incluye reposición de líquidos, mantenimiento de electrolitos, manejo de complicaciones y derivación temprana a atención médica, sigue siendo una base importante para que los pacientes superen la fase aguda; lo que el nuevo ensayo debe responder es si, sobre esa atención, los fármacos existentes o experimentales pueden reducir aún más el riesgo de muerte.
El estudio es impulsado en colaboración por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo, la Universidad de Oxford, el Instituto de Medicina Tropical de Amberes, la Organización Mundial de la Salud y varios socios internacionales. Según la agencia Associated Press, que citó al asesor de investigación de la OMS Vasee Moorthy, para obtener una respuesta clara el ensayo podría necesitar varios meses, y el número de participantes podría llegar a alrededor de 1.000; investigadores del Congo estimaron, por su parte, que el avance real podría prolongarse entre tres y seis meses según la evolución del brote. Estas cifras no son una garantía, sino que reflejan que los ensayos clínicos sobre enfermedades infecciosas suelen depender del número de casos, el momento en que los pacientes buscan atención y la accesibilidad sobre el terreno.
Al comienzo, el ensayo solo puede realizarse en un único centro de tratamiento, no porque la cuestión científica se haya simplificado, sino porque las condiciones sobre el terreno aún no permiten desplegarlo a mayor escala. El este del Congo lleva mucho tiempo afectado por conflictos armados y desplazamientos; las instalaciones sanitarias abarrotadas, los retrasos de los pacientes en buscar atención y la desconfianza de la comunidad hacia los equipos externos de prevención epidémica pueden influir en el reclutamiento, el seguimiento y la calidad de la atención. El equipo de investigación indicó que, si las condiciones de seguridad lo permiten, el estudio se ampliará en el futuro a más lugares de tratamiento.
Contexto
Antes del inicio del ensayo, los investigadores ya habían descrito este Partners trial como un marco para buscar la mejor estrategia terapéutica contra el ébola Bundibugyo; los fármacos candidatos discutidos anteriormente incluían MBP134, maftivimab y remdesivir. También se está planificando otro estudio orientado a la prevención, que podría usar el candidato antiviral oral obeldesivir en contactos de casos confirmados. Sin embargo, entre los fármacos candidatos y un ensayo ejecutable se interponen múltiples umbrales, como la aprobación regulatoria, la distribución de medicamentos, el control de infecciones y el despliegue de seguridad.
Es posible que las próximas respuestas no lleguen pronto. Si el brote se desacelera, el estudio podría ser difícil de interpretar por falta de casos; si el brote sigue expandiéndose, la atención clínica y la ejecución de la investigación soportarán una presión aún mayor. Precisamente por eso, este inicio ya constituye un punto de inflexión importante: desplaza el tratamiento del virus Bundibugyo desde la especulación, los datos en animales y la experiencia extrapolada hacia una etapa de recolección de evidencia humana en el centro del brote.