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Inmunoterapia viral para el cáncer de próstata: persiste la activación inmunitaria local dos años después del tratamiento

El nuevo análisis de Candel relaciona un menor riesgo de recaída con señales inmunitarias en el tejido tumoral y la sangre, aportando indicios biológicos sobre la combinación de terapia viral y radioterapia; sin embargo, el pequeño estudio de sangre y los resultados exploratorios aún no bastan para demostrar una protección sistémica contra el cáncer.

By SURL BioNews

En el cáncer que aún está limitado a la próstata, el desafío del tratamiento no consiste solo en eliminar el tumor presente, sino también en conseguir que la enfermedad no reaparezca durante años. Candel Therapeutics anunció el 30 de septiembre un análisis integrado que muestra que, tras combinar la inmunoterapia viral en investigación aglatimagene besadenovec (CAN-2409) con radioterapia, seguían observándose signos de activación inmunitaria en el tejido local dos años después, así como cambios en las células T de la sangre. Estos resultados aportan indicios de un control más duradero de la enfermedad, pero aún no demuestran que los cambios inmunitarios sean la causa del beneficio clínico.

CAN-2409 utiliza un adenovirus incapaz de replicarse por sí mismo para introducir en el tumor el gen de la timidina quinasa del virus del herpes simple. En combinación con valacyclovir oral, provoca la muerte de algunas células y la liberación de antígenos tumorales, con el fin de desencadenar el reconocimiento inmunitario. El ensayo de fase III PrTK03 tiene un diseño aleatorizado y doble ciego que compara la terapia viral con un placebo; ambos grupos reciben valacyclovir y radioterapia externa, que pueden combinarse con terapia de privación androgénica.

OncLive y Urology Times informaron de que esta actualización se centra en 635 pacientes de riesgo intermedio. Tras una mediana de seguimiento de 58 meses, el riesgo relativo de recaída del cáncer de próstata o de muerte por este cáncer fue un 41% menor en el grupo de terapia viral que en el grupo de control, con una razón de riesgos de 0.59 y un intervalo de confianza del 95% de 0.41 a 0.84. Se trata de un análisis de supervivencia libre de enfermedad específica del cáncer de próstata en el subgrupo de riesgo intermedio, que no puede interpretarse directamente como una mejora de la supervivencia global. También difiere del criterio de valoración principal del ensayo completo, que contabiliza la recaída o la muerte por cualquier causa.

Las biopsias aportaron otra capa de evidencia. Entre los 277 pacientes de riesgo intermedio con biopsias evaluables, la proporción en la que no se detectó tumor entre 22 y 26 meses después del tratamiento fue del 76.6% en el grupo de terapia viral y del 60.7% en el grupo de control. Un análisis exploratorio de patología digital también encontró una mayor proporción de linfocitos en los tumores residuales del grupo de terapia viral. El aumento de células inmunitarias en las biopsias respalda la posibilidad de cambios persistentes en el entorno local; sin embargo, la ausencia de células cancerosas en una única biopsia no equivale a la eliminación permanente de la enfermedad.

Los cambios en la sangre proceden del estudio de fase IIa PrTK05, que sigue en curso. Según Urology Times, este ensayo abierto prevé incluir a 45 personas, y el análisis inmunitario publicado hasta ahora abarca solo a 13 pacientes que recibieron terapia viral combinada con radioterapia y a 6 que recibieron radioterapia. En el grupo de tratamiento se observó una expansión de poblaciones de células T CD8 positivas circulantes, incluidas células con marcadores de proliferación y citotoxicidad. La empresa indicó que la comparación formal con el grupo de control sigue en curso, por lo que estos datos aún no permiten establecer un efecto inmunitario sistémico.

Otros resultados clínicos también requieren una lectura prudente. Los análisis del tiempo hasta la recaída bioquímica, la metástasis y el inicio de un tratamiento anticanceroso de rescate son resultados exploratorios y descriptivos. Aunque las razones de riesgos apuntan a un beneficio de la terapia viral, los intervalos de confianza son amplios; los correspondientes a la recaída bioquímica y al tratamiento de rescate incluyen el 1, por lo que no puede descartarse que no haya diferencias entre los dos grupos. Estas señales pueden ayudar a plantear preguntas para futuras investigaciones, pero aún no bastan para confirmar la eficacia en cada uno de estos aspectos.

Candel prevé presentar una solicitud de licencia de producto biológico ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos en el cuarto trimestre de 2026, e incluir los datos de biodistribución y excreción viral de PrTK05; CAN-2409 aún no está autorizado para su uso. La relevancia de este análisis integrado radica en que aporta indicios en el tejido y la sangre que ayudan a explicar los resultados clínicos a largo plazo. Sigue siendo necesario aclarar, mediante análisis más completos y la revisión regulatoria, si estas señales inmunitarias pueden predecir la respuesta de cada paciente, así como el conjunto de beneficios y riesgos del tratamiento.

References

  1. OncLive
  2. Urology Times