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Tejido de válvula cardíaca humana cultivado a partir de células madre crea una plataforma experimental para la cardiopatía reumática

El equipo de investigación reprodujo en una placa de cultivo las características celulares y de la matriz de las válvulas, y simuló respuestas inflamatorias relacionadas con la enfermedad; su valor inmediato reside en el estudio de la patología y las pruebas de fármacos, mientras que las válvulas sustitutivas vivas capaces de crecer con los niños siguen siendo un objetivo a largo plazo.

By SURL BioNews

Las válvulas cardíacas pueden parecer apenas unas finas láminas de tejido, pero deben soportar durante toda la vida el impacto repetido del flujo sanguíneo. Cuando una válvula resulta dañada por un defecto congénito o una cardiopatía reumática, el problema es especialmente difícil para los niños: las válvulas artificiales actuales no crecen con el cuerpo, lo que a menudo implica nuevas intervenciones quirúrgicas en el futuro. Un equipo del Instituto Murdoch de Investigación Infantil de Melbourne, Australia, ha cultivado ahora tejido similar al de una válvula a partir de células madre pluripotentes humanas, con el objetivo inicial de abordar un problema persistente: la falta de modelos experimentales humanos adecuados.

El estudio, publicado en «Cell Stem Cell», muestra que el equipo primero indujo la diferenciación de células madre pluripotentes en células intersticiales valvulares y después permitió que estas se autoorganizaran en un tejido tridimensional rico en matriz extracelular. Los primeros datos presentados en reuniones científicas indican que la secuenciación de ARN de célula única identificó tipos de células intersticiales e inmunitarias similares a los de las válvulas naturales; por su parte, el análisis proteómico detectó en el tejido creado mediante ingeniería el 98 % de las proteínas presentes en las válvulas naturales. Estos resultados respaldan la similitud del modelo en cuanto a composición molecular, pero no significan que ya posea la forma de una válvula completa, capacidad para controlar el flujo sanguíneo o durabilidad clínica.

Una aplicación directa de esta plataforma es el estudio de la cardiopatía reumática. Esta enfermedad suele comenzar con una respuesta inmunitaria desregulada tras una infección por estreptococos del grupo A; la inflamación y la cicatrización repetidas dañan progresivamente las válvulas. Dado que la infección y la respuesta inmunitaria presentan una marcada especificidad humana, los modelos animales tradicionales tienen dificultades para reproducir por completo la evolución de la enfermedad. El equipo de investigación ya ha utilizado los tejidos cultivados para simular los cambios inflamatorios relacionados, y sus planes posteriores incluyen probar por separado citocinas, autoanticuerpos relacionados con los estreptococos del grupo A y células inmunitarias para aclarar cómo impulsan el daño valvular.

Si el modelo puede reproducir de forma estable las respuestas del tejido de los pacientes, podría convertirse en una plataforma intermedia para comparar fármacos candidatos y buscar mecanismos de reparación, además de reducir potencialmente la dependencia de modelos animales en algunas investigaciones iniciales. Sin embargo, los datos públicos disponibles hasta ahora no muestran que se haya completado un cribado de fármacos a gran escala, ni existen pruebas de que las señales de eficacia observadas en el modelo puedan predecir la respuesta clínica de los pacientes. Determinar si el suero de los pacientes, distintas líneas de células madre y diferentes lotes de cultivo producen resultados coherentes sigue siendo una cuestión que debe resolverse para que el modelo de enfermedad pueda alcanzar una aplicación práctica.

Otra vía de la investigación consiste en convertir estos materiales celulares en una verdadera válvula viva. El equipo ya ha realizado pruebas mecánicas, como ensayos de tracción uniaxial; en los primeros experimentos de implantación subcutánea no se observó calcificación, y también se está utilizando estimulación mecánica para mejorar la resistencia y la elasticidad del tejido. Sin embargo, una implantación subcutánea es completamente distinta de la colocación en un corazón que late, donde el tejido debe soportar a largo plazo un flujo sanguíneo de alta presión. El tejido creado mediante ingeniería aún debe demostrar que puede formar valvas capaces de abrirse y cerrarse, resistir cargas de fatiga e integrarse de manera segura en el organismo sin provocar trombosis, respuestas inmunitarias ni proliferación anormal.

Por tanto, la caracterización más madura de este avance no es la de una «válvula cardíaca cultivada» lista para un trasplante inmediato, sino la de una herramienta de investigación más próxima a la biología de las válvulas humanas. Esta conecta los mecanismos de la enfermedad, las pruebas de fármacos y la medicina regenerativa en una misma plataforma de tejido. En cuanto a si finalmente será posible fabricar válvulas personalizadas que crezcan con los niños y eviten múltiples cirugías de sustitución, aún será necesario superar un largo proceso de validación que incluya el cultivo bajo flujo sanguíneo dinámico, ensayos prolongados en animales grandes, la consistencia de la fabricación y evaluaciones de seguridad clínica.

References

  1. Murdoch Children's Research Institute / News-Medical.Net
  2. National Heart Foundation of Australia
  3. Australasian Society for Stem Cell Research
  4. Novo Nordisk Foundation Center for Stem Cell Medicine (reNEW)