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No solo la placenta: un atlas de genómica espacial rastrea el desequilibrio multitisular en la preeclampsia grave

Desde la placenta hipóxica y el fallo de la remodelación vascular hasta la activación inmunitaria sistémica materna, un estudio de 20 personas delinea las vías celulares de la preeclampsia grave y plantea posibles puntos de intervención terapéutica que merecen una mayor validación.

By SURL BioNews

La preeclampsia no es solo una elevación de la presión arterial, ni puede explicarse por completo mediante una única anomalía placentaria. Un estudio dirigido por el University College London (UCL), en el Reino Unido, amplió el foco a diversos tejidos de la interfaz materno-fetal y descubrió que los casos graves presentan simultáneamente estrés placentario, anomalías en la remodelación vascular y una activación inmunitaria generalizada. Los hallazgos ofrecen una imagen patológica más completa de esta complicación del embarazo que puede poner en peligro la vida de la madre y del bebé.

El estudio, publicado en «Science Advances», incluyó a 20 mujeres embarazadas: 10 pacientes con preeclampsia grave y 10 controles, con edades gestacionales de entre 25 y 37 semanas. El equipo combinó análisis unicelulares y de genómica espacial para examinar la placenta, el miometrio y las membranas corioamnióticas. Además de identificar la actividad molecular de distintos tipos celulares, conservó información sobre su ubicación en los tejidos, lo que permitió distinguir los cambios respectivos en las células maternas y fetales.

Tras ajustar las diferencias en la edad gestacional, las placentas de los casos de preeclampsia grave seguían mostrando hipoxia, un desequilibrio en las señales de angiogénesis, fibrosis y anomalías metabólicas. Algunas de las células que normalmente deberían ayudar a remodelar los vasos sanguíneos maternos tampoco funcionaban con normalidad. Esta remodelación es muy importante para aumentar el flujo sanguíneo hacia la placenta; si el proceso se ve obstaculizado, podría agravar la hipoxia y el estrés placentarios, creando un círculo vicioso en el que ambos se potencian mutuamente.

Las anomalías no se limitaron a la placenta. Los investigadores detectaron señales de activación inmunitaria en el miometrio, las membranas corioamnióticas y la sangre materna, incluidas respuestas al interferón y una alteración de la función mitocondrial. Este resultado multitisular respalda una explicación más completa: las señales liberadas por una placenta sometida a estrés podrían interactuar con la respuesta inmunitaria materna y hacer que un problema placentario inicialmente localizado se extienda hasta convertirse en una enfermedad sistémica.

Estas células y vías podrían servir como punto de partida para la investigación de fármacos, por ejemplo mediante el diseño de estrategias de intervención dirigidas al estrés placentario, el desequilibrio de la angiogénesis o respuestas inmunitarias específicas. El equipo investigador también considera que los casos graves de inicio temprano podrían requerir especialmente una intervención precoz. Sin embargo, este trabajo identificó posibles dianas, pero aún no ha demostrado que inhibir ninguna de estas vías mejore los resultados clínicos de las mujeres embarazadas o los fetos, ni evaluó tratamientos candidatos.

La principal limitación es que las muestras procedían de solo 20 donantes, lo que dificulta detectar de manera fiable diferencias sutiles en células poco frecuentes y podría no abarcar las manifestaciones clínicas sumamente diversas de la preeclampsia. El siguiente paso deberá ser reproducir los resultados en cohortes de mujeres embarazadas más amplias, diversas y con datos longitudinales, así como aclarar qué cambios causan la enfermedad y cuáles son solo huellas moleculares dejadas por una enfermedad grave, antes de que este atlas pueda traducirse en biomarcadores o tratamientos aplicables.

References

  1. University College London
  2. PubMed
  3. Medical Xpress