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La bacteria de la tuberculosis puede eludir los fármacos sin «hacerse la dormida»: una población de rápida proliferación se refugia en los macrófagos

Imágenes de células vivas captaron bacterias intracelulares de la tuberculosis con un tiempo de duplicación inferior a 10 horas; persistieron tras el tratamiento con antibióticos de primera línea, lo que sugiere que la tolerancia a los fármacos no es exclusiva de las bacterias de crecimiento lento.

By SURL BioNews

La dificultad para erradicar la tuberculosis se ha atribuido durante mucho tiempo a un grupo de bacterias casi latentes que eluden el ataque de los fármacos debido a su baja actividad metabólica. Sin embargo, un estudio publicado en «Nature Communications» observó otro tipo de superviviente completamente distinto: estas bacterias, lejos de ralentizarse, proliferan rápidamente dentro de las células inmunitarias humanas.

El equipo de investigación desarrolló un método de alto rendimiento para obtener imágenes de células vivas, con el que rastreó, a alta resolución temporal y espacial, Mycobacterium tuberculosis dentro de macrófagos humanos y estimó su velocidad de proliferación a escala unicelular. Los resultados mostraron que la población bacteriana intracelular no avanza a un ritmo uniforme: un pequeño grupo presentó un tiempo de duplicación inferior a 10 horas, mucho más rápido que el crecimiento lento con el que suele asociarse a la bacteria de la tuberculosis.

De forma aún más inesperada, estas subpoblaciones de rápida proliferación continuaron presentes después del tratamiento con antibióticos de primera línea. Esto se refiere a un fenómeno de tolerancia o evasión de los fármacos y no equivale a una resistencia adquirida mediante mutaciones genéticas; los resultados indican que, aunque las bacterias fueran originalmente sensibles a los fármacos, el entorno de la célula hospedadora y su estado fisiológico aún podrían influir en la eficacia de su eliminación.

Para comprobar si el fenómeno observado en los cultivos celulares también se producía en organismos vivos, el equipo creó además un modelo murino de tuberculosis con bacterias marcadas mediante un «temporizador» fluorescente, utilizando las señales de fluorescencia para determinar la actividad de replicación. El análisis unicelular reveló que las células hospedadoras con una elevada carga bacteriana también solían concentrar poblaciones bacterianas con una actividad de replicación más intensa, lo que respalda que las poblaciones de rápida proliferación no son un producto exclusivo del sistema de cultivo utilizado para obtener las imágenes.

Este hallazgo no modifica la idea de que «las bacterias lentas pueden tolerar los fármacos», sino los límites de los mecanismos de tolerancia. Si las bacterias que persisten tras el tratamiento incluyen tanto bacterias latentes como otras de rápida proliferación, centrarse únicamente en inhibir el estado de baja actividad metabólica podría pasar por alto otro reservorio de patógenos oculto dentro de los macrófagos; en el futuro, la evaluación de fármacos quizá también deba considerar simultáneamente la velocidad de crecimiento bacteriano, la localización intracelular y la carga de las células hospedadoras.

No obstante, las pruebas disponibles aún proceden de cultivos de células humanas y modelos murinos. Todavía no se ha demostrado que poblaciones similares de bacterias de rápido crecimiento causen directamente recaídas o el fracaso del tratamiento en pacientes, ni se han esclarecido las causas de su formación o si pueden eliminarse selectivamente mediante terapias específicas. El artículo también es, por el momento, una versión proporcionada por la revista que no ha sido sometida a edición de texto; hasta que se valide en muestras clínicas, este estudio debe considerarse más bien una revisión importante del modelo de tolerancia de la bacteria de la tuberculosis y no una base para modificar los tratamientos actuales.

References

  1. Nature Communications