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¿Eliminar primero las células precancerosas sin extirpar la vejiga? Un equipo estadounidense busca impedir la recurrencia del cáncer de vejiga con un dispositivo de pulsos eléctricos
Investigadores están transformando la electroporación irreversible en un catéter flexible para intentar eliminar las células lesionadas de la capa más interna de la vejiga y permitir después la regeneración del tejido sano; este proyecto, respaldado por los NIH, aún se encuentra en fase de desarrollo preclínico y evaluará primero su seguridad y eficacia en un modelo de vejiga en chip creado con células de pacientes.
El reto del tratamiento del cáncer de vejiga no consiste únicamente en eliminar el tumor existente, sino también en que el cáncer puede reaparecer en otras zonas del revestimiento interno de la vejiga. Un equipo dirigido por la Universidad de Massachusetts Amherst, en Estados Unidos, está desarrollando un dispositivo que preserve el órgano, con la intención de eliminar las células de la capa interna de la vejiga que podrían albergar lesiones precancerosas antes de que se forme un nuevo tumor.
Este proyecto de cinco años ha recibido hasta 3,45 millones de dólares de financiación de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. El equipo se centra en el urotelio, el revestimiento de la vejiga que está en contacto directo con la orina y tiene un grosor aproximado de 0,1 milímetros. La idea es eliminar una zona de apenas tres o cuatro capas celulares de espesor para retirar células lesionadas difíciles de localizar, preservando al mismo tiempo la pared de la vejiga y la función del órgano mientras vuelve a crecer un epitelio sano.
La tecnología central es la «electroporación irreversible». Este método utiliza pulsos eléctricos breves para destruir las membranas celulares; sus aplicaciones clínicas actuales suelen emplear electrodos en forma de aguja para tratar tumores sólidos localizados. El equipo de investigación intenta transformarlo en un catéter flexible, de modo que el campo eléctrico pueda actuar a lo largo de la cavidad interna de la vejiga, que tiene una forma irregular y una superficie relativamente extensa, afectando únicamente a la fina capa más superficial de tejido. Lograr al mismo tiempo una cobertura uniforme y una profundidad de acción adecuada será un aspecto clave de la ingeniería del dispositivo.
Para que las pruebas preclínicas se aproximen más a las condiciones del cuerpo humano, los investigadores utilizarán células procedentes de pacientes para crear un modelo microfisiológico de «vejiga en chip» y evaluar los efectos del dispositivo sobre el urotelio y su regeneración. En comparación con un cultivo celular simple, se espera que el modelo en chip simule mejor la estructura del tejido y el entorno local; sin embargo, todavía no puede reproducir por completo la respuesta inmunitaria humana, la exposición a la orina, la reparación de heridas ni el proceso de recurrencia a largo plazo.
La investigación está dirigida por Govind Srimathveeravalli, especialista en ingeniería de la Universidad de Massachusetts Amherst, en colaboración con Jonathan Coleman, urólogo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center. Según la universidad, esta financiación no incluye ensayos clínicos en seres humanos. Antes de poder avanzar a la siguiente fase, el equipo deberá demostrar que el dispositivo puede controlar de manera estable la zona eliminada sin causar perforaciones, fibrosis, deterioro de la función vesical ni otros daños inaceptables.
Esta estrategia también se basa en una hipótesis importante que aún debe verificarse: que la eliminación generalizada de células precancerosas del urotelio puede reducir la recurrencia con mayor eficacia que el tratamiento repetido de tumores nuevos. La información pública disponible actualmente no aporta resultados de ensayos con animales, el número de modelos en chip de pacientes ni datos cuantitativos sobre el rendimiento, y los detalles pertinentes solo aparecen en materiales publicados por la institución de investigación. Por tanto, en esta etapa representa una vía concreta de investigación y desarrollo para preservar el órgano, no una opción que ya pueda sustituir a los tratamientos actuales.