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Los tumores de los gatos domésticos abren una nueva ventana a la oncología comparada: las pistas para terapias humanas podrían estar ocultas en sus cicatrices genéticas

Un estudio genético de casi 500 tumores felinos muestra que el cáncer en gatos domésticos no es una isla de la medicina veterinaria; desde los tumores mamarios hasta el cáncer de piel, comparten parte de sus vías cancerígenas con humanos y perros, ofreciendo una referencia más cercana a la evolución natural de la enfermedad para la exploración de nuevos fármacos y la investigación oncológica entre especies.

By SURL BioNews

Cuando la investigación del cáncer habla de modelos animales, lo primero que suele venir a la mente son los ratones de laboratorio; pero quienes realmente comparten con los humanos el hogar, la luz solar, el aire y el ritmo del envejecimiento suelen ser los animales de compañía que viven a nuestro lado. Un nuevo estudio de gran escala dirige la mirada hacia los gatos domésticos, con el intento de leer, en sus tumores de aparición natural, señales del cáncer más cercanas a los entornos de la vida real.

El estudio, publicado en 《Science》, realizó análisis genéticos de muestras tumorales procedentes de casi 500 gatos domésticos de cinco países. Según informó la Universidad de Cornell, el equipo de investigación secuenció 493 muestras de tejido tumoral felino, que abarcaban 13 tipos de cáncer; la Universidad de Guelph lo describió como la primera cartografía a gran escala del genoma del cáncer felino y como un avance importante para la investigación del cáncer en gatos.

Los resultados muestran que existen numerosas coincidencias en los genes impulsores entre los cánceres de gatos, humanos y perros. En el conjunto de todos los tumores, TP53 fue uno de los genes felinos mutados con mayor frecuencia; el resumen de la Universidad de Cornell indicó que alrededor del 33% de los tumores felinos presentaban cambios en TP53, una proporción cercana al aproximadamente 34% observado en un conjunto de datos de cánceres humanos. TP53 se ha considerado durante mucho tiempo un actor central entre los genes supresores de tumores, y esta similitud permite a los investigadores comparar de forma más sistemática la evolución del cáncer en distintas especies.

Las pistas sobre el cáncer mamario son especialmente llamativas. El estudio señala que, en los tumores mamarios malignos felinos, FBXW7 es el gen impulsor más frecuente, con mutaciones en más de la mitad de las muestras; en el cáncer de mama humano, las mutaciones de FBXW7 también se asocian con un peor pronóstico. Esto no significa que el cáncer mamario felino pueda equipararse directamente al cáncer de mama humano, pero sugiere que algunos tumores agresivos podrían avanzar por vías moleculares similares y, en el futuro, podrían utilizarse para comparar respuestas a fármacos, riesgo de recaída y evolución tumoral.

El estudio también puso el foco en el entorno compartido. Según informó la Universidad de Cornell, el carcinoma cutáneo de células escamosas felino relacionado con la radiación ultravioleta presenta patrones de mutación similares a los del cáncer de piel humano. Este punto hace que los gatos domésticos no sean solo “otro modelo animal”, sino que también puedan convertirse en una referencia natural para comprender los riesgos de exposición compartidos: cómo un mismo hogar, una exposición solar parecida y un entorno de vida similar dejan huellas genéticas reconocibles en distintas especies.

Sin embargo, este tipo de investigación aún está a cierta distancia de nuevas terapias. Las muestras proceden de tejidos tumorales obtenidos durante procesos de diagnóstico veterinario, lo que aporta materiales valiosos del mundo real, pero no necesariamente incluye el seguimiento completo, la respuesta al tratamiento ni los datos de supervivencia a largo plazo que requiere un ensayo clínico. La similitud genética tampoco significa que un fármaco pueda usarse necesariamente entre especies; antes de llegar realmente al tratamiento humano, todavía hacen falta experimentos funcionales, validación preclínica e investigación clínica rigurosa para confirmar qué mutaciones son dianas accionables.

La importancia de este trabajo quizá resida en desplazar a los gatos domésticos desde los márgenes de la investigación oncológica hacia el centro de la medicina comparada. Los cánceres que padecen son de aparición natural, reciben atención veterinaria clínica y viven en entornos que se solapan con los de los humanos; si se pueden acumular datos garantizando el bienestar animal y el consentimiento informado de sus propietarios, el mapa genético del cáncer felino podría no solo mejorar el tratamiento de los gatos, sino también ayudar a la investigación del cáncer humano a ver una parte de la realidad que los modelos de laboratorio difícilmente capturan.

References

  1. ScienceDaily Biology
  2. U of G News
  3. Cornell Chronicle