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La secuenciación fetal a partir de sangre materna podría ampliar el alcance de las pruebas prenatales para enfermedades raras

Un estudio de validación de un equipo en el que participa el Broad Institute muestra que la secuenciación fetal no invasiva se aproxima a los resultados de la amniocentesis y la biopsia de vellosidades coriónicas en la mayoría de las variantes clínicamente relevantes; pero, si avanza hacia un cribado amplio, aún deberá afrontar las variantes de significado incierto, la carga de asesoramiento y los límites de política sanitaria.

By SURL BioNews

Una tecnología que analiza fragmentos de ADN fetal en la sangre de mujeres embarazadas podría llevar las pruebas genéticas prenatales desde unas pocas anomalías cromosómicas frecuentes hacia miles de enfermedades genéticas raras. Según informó The Guardian, un equipo de investigación en el que participa el Broad Institute afirmó que esta “secuenciación fetal no invasiva” (NIFS) mostró, en datos de validación, un desempeño cercano al de las pruebas invasivas actuales para la mayoría de las variantes genéticas con significado clínico.

Las pruebas prenatales no invasivas actuales se utilizan principalmente para anomalías cromosómicas específicas, como el síndrome de Down. Si una ecografía u otras pruebas detectan anomalías fetales, en la práctica clínica suele considerarse la amniocentesis o la biopsia de vellosidades coriónicas para obtener muestras relacionadas con el feto o la placenta y realizar una secuenciación adicional. Estos métodos tienen una alta capacidad diagnóstica, pero, al ser invasivos, las mujeres embarazadas pueden dudar debido al riesgo de aborto espontáneo, la ansiedad, la dificultad de acceso o el costo.

El equipo de investigación probó NIFS en 565 casos de embarazo, con una edad gestacional media de aproximadamente 17 semanas al momento de la prueba. El informe señaló que la tecnología secuencia fragmentos cortos de ADN presentes en la sangre materna y luego utiliza métodos computacionales para reconstruir e interpretar las variantes genéticas fetales; en comparación con los resultados de la amniocentesis o la biopsia de vellosidades coriónicas, detectó la mayoría de las variantes clínicamente relevantes. Si estudios posteriores confirman su fiabilidad, NIFS podría reducir parte de la necesidad de pruebas invasivas en la evaluación genética tras la detección de anomalías estructurales fetales.

La importancia científica de este avance radica en que no se limita a buscar unas pocas variantes objetivo, sino que intenta analizar la información genética fetal a una escala cercana al genoma completo. El informe mencionó que los investigadores consideran que su cobertura podría abarcar enfermedades incluidas en varios paneles de secuenciación neonatal y de genes asociados a anomalías fetales, incluidas enfermedades raras que, si se conocen de forma temprana, podrían influir en la atención durante el embarazo, el parto o el periodo neonatal.

Sin embargo, que la tecnología sea viable no significa que deba convertirse de inmediato en un cribado universal. Cuanto más amplio sea el cribado, más probable será encontrar “variantes de significado incierto”: secuencias genéticas que parecen diferentes, pero sobre las que no puede determinarse con claridad si causarán enfermedad, cuándo se manifestarán o cuál será su gravedad. Este tipo de resultados puede imponer una pesada presión de decisión a los futuros padres y también puede colocar al niño, después del nacimiento, bajo un seguimiento médico innecesario o excesivo.

Los informes públicos disponibles aún no bastan para evaluar el desempeño de NIFS en distintas poblaciones, diferentes edades gestacionales, distintas proporciones de ADN fetal o mujeres embarazadas de bajo riesgo general. Si en el futuro se incorpora a la atención prenatal rutinaria, además de una validación a mayor escala, será necesario establecer normas claras sobre las indicaciones de la prueba, el alcance de los resultados que se comunican, los recursos de asesoramiento genético y la protección de la privacidad de los datos. Es probable que esta tecnología tenga primero mayor utilidad en contextos en los que “ya existen indicios anómalos por ecografía u otras pruebas”, y no en la interpretación indiscriminada de cada genoma fetal.

References

  1. The Guardian