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El punto vulnerable de la división del parásito de la malaria: la proteína ARK1 emerge como nuevo objetivo antipalúdico

Un estudio de biología celular señala que el parásito de la malaria depende de la proteína ARK1 para organizar la separación de los cromosomas; si en el futuro se logra intervenir con precisión este mecanismo distinto al de las células humanas, quizá sea posible debilitar la malaria tanto en su reproducción como en su transmisión.

By SURL BioNews

La malaria es difícil de erradicar no solo por la amplia transmisión mediante mosquitos, sino también porque el parásito de la malaria puede cambiar sucesivamente de forma dentro del cuerpo humano y del mosquito, y multiplicarse con rapidez. La investigación más reciente dirige la atención a un nodo clave de este ciclo de vida: una proteína llamada Aurora-related kinase 1 (ARK1), que parece ser una maquinaria molecular indispensable para que el parásito complete la división y mantenga su transmisión.

Este estudio, en el que participaron equipos de la Universidad de Nottingham, el Instituto Nacional de Inmunología de India, la Universidad de Groningen en los Países Bajos y el Francis Crick Institute del Reino Unido, entre otros, se publicó en Nature Communications. Los investigadores descubrieron que ARK1, durante el proceso especial de división celular del parásito de la malaria, se encarga de coordinar la formación del huso mitótico; el huso mitótico es la estructura central que permite distribuir con precisión el material genético hacia las nuevas células, y si ese orden se pierde, la replicación posterior colapsa.

A diferencia del modo de división más típico de las células humanas, la mitosis del parásito de la malaria es más anómala y compleja. El estudio indica que ARK1 participa en un complejo pasajero cromosómico bastante distinto del de las células humanas, como si mantuviera las rutas de tránsito en una obra celular congestionada y de alta velocidad, asegurando que los cromosomas sean llevados a la posición correcta.

En el laboratorio, cuando los investigadores desactivaron o interfirieron con la función de ARK1, el parásito de la malaria no pudo establecer un huso mitótico normal ni completar con éxito la división. Más importante aún, este obstáculo no apareció solo en una etapa; el informe señala que el parásito se vio afectado tanto en las fases relacionadas con el huésped humano como en las fases de desarrollo dentro del mosquito, lo que implica que ARK1 podría influir al mismo tiempo en la multiplicación causante de enfermedad y en la transmisión entre huéspedes.

Esa es también la razón por la que se considera un posible objetivo farmacológico. Si en el futuro se pudieran diseñar moléculas dirigidas específicamente contra ARK1 del parásito de la malaria o contra su complejo, en teoría habría una oportunidad de bloquear el ciclo de vida del parásito y, al mismo tiempo, reducir la interferencia con el mecanismo de división celular humano. Esta “diferencia” es especialmente importante en el desarrollo de fármacos antiparasitarios, porque el tratamiento debe atacar al parásito sin dañar ampliamente las células del huésped.

Sin embargo, este hallazgo sigue siendo investigación básica y aún está muy lejos de convertirse en un medicamento utilizable. La información disponible públicamente procede principalmente de modelos celulares y de laboratorio, y todavía no muestra que existan candidatos farmacológicos, datos de eficacia en animales ni resultados de seguridad en humanos. Los detalles estructurales de ARK1, su capacidad de convertirse en un objetivo farmacológico, el riesgo de resistencia, y si puede alcanzarse eficazmente en distintas etapas de desarrollo dentro del entorno de infección son preguntas que deberán responderse en los próximos pasos.

Aun así, este estudio ofrece un mapa biológico más claro. La lucha contra la malaria no puede depender únicamente de los medicamentos existentes y del control de los mosquitos vectores; a medida que la resistencia a los fármacos sigue acercándose, comprender cómo se divide el parásito de la malaria y cómo se reproduce por relevo entre humanos y mosquitos podría ser precisamente el punto de partida para encontrar la próxima generación de estrategias antipalúdicas.

References

  1. ScienceDaily Genetics