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¿Puede un electrocardiograma revelar la capacidad del corazón para bombear sangre? Un estudio con IA amplía las posibilidades de seguimiento tras un infarto de miocardio

La predicción de la función ventricular izquierda mediante un electrocardiograma de una sola derivación ofrece un rendimiento cercano al de 12 derivaciones y aporta nuevas pistas para el seguimiento domiciliario; pero aún hacen falta validaciones para pasar de identificar señales a generar alertas clínicas fiables.

By SURL BioNews

El seguimiento tras un infarto de miocardio requiere conocer tanto la regularidad del ritmo cardíaco como la capacidad del corazón para bombear sangre de manera eficaz. Si un electrocardiograma registrado en casa pudiera aportar indicios sobre la función del ventrículo izquierdo, los pacientes y los equipos médicos quizá podrían seguir la recuperación con mayor facilidad. Un estudio publicado el 2 de octubre en *npj Cardiovascular Health* aporta nuevas pruebas en esta dirección, aunque todavía no ha establecido su utilidad en la práctica clínica cotidiana.

Un equipo del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, utilizó un modelo de aprendizaje profundo explicable para analizar electrocardiogramas de una población que había sufrido un infarto de miocardio y comparó el rendimiento predictivo de una sola derivación con el de 12 derivaciones. Según el resumen publicado en la revista, el área bajo la curva (AUC) del modelo de una sola derivación fue de 0.883, frente a 0.897 para el de 12 derivaciones. El AUC mide la capacidad del modelo para distinguir entre distintos estados y no puede interpretarse directamente como que «el diagnóstico fue correcto en el 88.3% de los pacientes»; la cercanía de los valores tampoco significa que ambas pruebas sean intercambiables en la práctica clínica.

Este trabajo no se limitó a simular dispositivos portátiles mediante electrocardiogramas hospitalarios. Según la prepublicación del mismo estudio, difundida en febrero, los datos de una sola derivación procedían de electrocardiogramas de 30 segundos registrados por los pacientes con relojes inteligentes dentro de un programa de seguimiento remoto domiciliario; los datos originales incluían a 708 personas y aproximadamente 64.000 registros. Sin embargo, no todos los registros originales podían utilizarse para validar la función ventricular: el conjunto de prueba descrito en la prepublicación procedía de 144 pacientes. Estos detalles metodológicos corresponden a una versión inicial y deben seguir distinguiéndose de la versión final publicada en la revista.

Las mediciones domiciliarias también plantean problemas menos habituales en las pruebas hospitalarias. La prepublicación señala que llevar el reloj en la muñeca equivocada podía invertir la señal, mientras que compartir el dispositivo o registrar el electrocardiograma sin estar en reposo podía introducir ruido; por ello, el estudio aplicó una selección basada en la calidad. Esto pone de relieve una limitación práctica de la evaluación mediante dispositivos portátiles: el rendimiento del modelo depende de la fiabilidad de la señal de entrada, y también es necesario validar si, durante el uso real, pueden identificarse automáticamente los registros que no cumplen los requisitos de calidad.

Otro punto central del estudio fue intentar comprender en qué basaba el modelo sus evaluaciones. El resumen publicado en la revista indica que el análisis de explicabilidad mostró que el modelo utilizaba características electrocardiográficas fisiológicamente plausibles. Esto aumenta la credibilidad de los resultados, pero la relación entre las señales eléctricas y la función de bombeo sigue sin poder considerarse una medición directa de la capacidad de contracción del corazón, ni basta para decidir un tratamiento únicamente a partir del resultado del modelo.

La documentación de un simposio completa el contexto de difusión de este trabajo: el simposio de imagen médica celebrado en Leiden el 27 de enero de 2026 ya incluía el estudio con el mismo título como póster número 14, presentado por Viktor van der Valk; posteriormente, el estudio se difundió como prepublicación en febrero y se publicó en una revista con revisión por pares en octubre. El programa del simposio permite corroborar que el estudio se compartió, pero no constituye otra validación independiente.

La clave del siguiente paso es determinar si esta capacidad de identificación puede mantenerse en distintos hospitales, dispositivos y poblaciones de pacientes, y cómo establecer umbrales de alerta que equilibren los casos no detectados y las falsas alarmas. Para convertirse en una herramienta clínica, todavía se necesitan estudios prospectivos próximos a la atención cotidiana que confirmen cómo se conectan los resultados con pruebas adicionales, si mejoran la atención y cuáles son los requisitos regulatorios correspondientes para los dispositivos médicos. Los resultados actuales respaldan seguir explorando la evaluación domiciliaria de la función cardíaca, pero aún no bastan para prescindir de las pruebas existentes.

References

  1. npj Cardiovascular Health
  2. Medical Imaging Symposium / Leiden University Medical Center