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Bayer camina por la cuerda floja entre la farmacología con IA y el fallo sobre el glifosato

De un lado, la narrativa de futuro de encontrar nuevos fármacos mediante algoritmos; del otro, la enorme realidad legal que han dejado los litigios por herbicidas. Este verano, Bayer recuerda al mercado que la innovación biotecnológica nunca ocurre solo en el laboratorio.

By SURL BioNews

Bayer ha quedado recientemente situada en dos líneas informativas que parecen muy alejadas entre sí: una es la imaginación de I+D que aporta la colaboración en descubrimiento de fármacos con IA; la otra es el importante fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos en torno al herbicida Roundup y la responsabilidad por el etiquetado del glifosato. Para un grupo que abarca al mismo tiempo la industria farmacéutica y la tecnología agrícola, esto no es una simple noticia corporativa, sino la tensión más característica de la industria moderna de las ciencias de la vida: las nuevas tecnologías necesitan capital y confianza, mientras que los riesgos de los productos antiguos permanecen durante mucho tiempo en el balance y en el debate público.

El resumen publicado por AD HOC NEWS el 23 de junio colocó lado a lado la operación de Bayer en descubrimiento de fármacos con IA y el inminente umbral ante la Corte Suprema. Sin embargo, ese resumen no detalló la contraparte de la colaboración en IA, el importe, el área de enfermedad, el origen de los conjuntos de datos ni el avance de la validación; a falta de documentos más completos, esta parte solo puede considerarse una señal dentro de la narrativa de I+D de Bayer, y no interpretarse directamente como un avance farmacológico concreto.

El verdadero uso del descubrimiento de fármacos con IA normalmente no consiste en la formulación demasiado simplificada de que “el ordenador inventa directamente nuevos fármacos”, sino en ayudar en la I+D temprana a cribar moléculas, predecir las interacciones entre proteínas y compuestos candidatos, y reducir el alcance de lo que debe sintetizarse y probarse experimentalmente. Si un modelo puede comprimir millones de moléculas posibles en una lista más pequeña y más razonable de candidatos, ciertamente podría ahorrar tiempo y costes; pero las moléculas candidatas aún deben pasar por experimentos húmedos, toxicología, seguridad, procesos de fabricación y ensayos clínicos antes de tener la oportunidad de llegar a los pacientes.

Este es también el punto de la historia de Bayer que más exige una lectura serena. Una colaboración en IA puede mejorar el punto de partida de la cartera de I+D, pero no puede sustituir la evidencia clínica ni borrar los riesgos legales acumulados por la empresa en productos agroquímicos. En especial en las grandes farmacéuticas, la inversión en I+D, las fusiones y adquisiciones, los acuerdos de licencia y las provisiones para litigios suelen mover al mismo tiempo el precio de las acciones; el significado de una colaboración tecnológica nueva será revalorado por el mercado junto con el riesgo general de la compañía.

El 25 de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo favorable a Bayer en casos de Roundup relacionados con Monsanto. El núcleo no fue decidir directamente si el glifosato causa cáncer, sino abordar si las normas federales sobre etiquetado de pesticidas prevalecen sobre las reclamaciones de “advertencia insuficiente” bajo leyes estatales. La opinión mayoritaria del tribunal se situó del lado de Bayer, al considerar que, cuando la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos no exige una advertencia sobre cáncer, los niveles estatales no pueden imponer por separado responsabilidad a la compañía mediante obligaciones de etiquetado diferentes. Este fallo podría debilitar una gran cantidad de litigios basados en advertencias insuficientes, pero no significa que la controversia científica haya terminado.

La dificultad de la controversia sobre el glifosato reside precisamente en que la ciencia, la regulación y la justicia no usan el mismo marco de preguntas. La agencia de investigación sobre el cáncer de la Organización Mundial de la Salud clasificó en su momento el glifosato como “probablemente carcinógeno para los seres humanos”, mientras que los reguladores de Estados Unidos y Europa han mantenido durante mucho tiempo juicios de riesgo bastante diferentes. Jurados, reguladores y evaluaciones científicas tratan por separado cuestiones de exposición, causalidad, obligaciones de etiquetado y riesgo aceptable, y sus respuestas no necesariamente se superponen de forma ordenada.

### Contexto de fondo

En los últimos meses han aparecido numerosas noticias sobre farmacología con IA, desde bases de datos de reacciones químicas y diseño de anticuerpos hasta revisiones de carteras de fármacos, con un foco que se desplaza gradualmente del rendimiento de los modelos hacia la calidad de los datos, la tasa de aciertos experimentales y la evidencia regulatoria. Que Bayer haya quedado situada esta vez en el punto de cruce entre una colaboración en IA y el fallo sobre Roundup ilustra precisamente algo más sencillo: para convencer al mercado, las compañías de ciencias de la vida no solo deben exhibir herramientas de próxima generación, sino también asumir la evidencia y la responsabilidad que dejaron los productos de la generación anterior.

References

  1. AD HOC NEWS