← Volver al inicio

Novartis apuesta 1.500 millones de dólares por la británica Myricx mientras la carrera de los ADC pasa de las dianas a las cargas tóxicas

La pugna de las grandes farmacéuticas por los conjugados anticuerpo-fármaco está avanzando hacia capas más tempranas y más centrales del diseño de medicamentos; el valor de Myricx no reside solo en sus candidatos, sino en una vía bioquímica que podría reescribir la elección de cargas en los ADC.

By SURL BioNews

La carrera de los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) ya no consiste solo en quién puede encontrar mejores dianas en las células cancerosas, ni únicamente en quién puede unir un anticuerpo a una toxina más potente. Novartis ha acordado adquirir la startup británica Myricx Bio por hasta 1.500 millones de dólares, lo que muestra que las grandes farmacéuticas están dirigiendo la mirada hacia una cuestión más anterior: una vez que un ADC entra en una célula tumoral, ¿puede la carga que realmente mata a las células cancerosas tener un nuevo mecanismo de acción?

Según informaron Financial Times y The Guardian, Novartis pagará 1.100 millones de dólares en efectivo por adelantado, además de hasta 400 millones de dólares en pagos por hitos, con un valor total de adquisición que podría alcanzar los 1.500 millones de dólares. Myricx tiene su sede en Londres y se espera que la transacción se cierre en la segunda mitad de 2026; que obtenga una valoración de esta escala cuando sus candidatos aún están en una fase temprana refleja la intensa competencia del mercado por las plataformas tecnológicas de próxima generación para ADC.

El núcleo de Myricx es su plataforma de cargas basada en inhibidores de N-myristoyltransferase (NMTi). NMT es una clase de enzimas implicadas en la modificación lipídica de proteínas y está relacionada con la localización y función de múltiples proteínas dentro de la célula; Myricx intenta utilizar moléculas que inhiben NMT como cargas de ADC, de modo que el anticuerpo lleve primero el fármaco hacia las células tumorales y luego libere el componente activo con efecto citotóxico. Esto difiere de la ruta seguida por muchos ADC existentes, que usan inhibidores de microtúbulos o cargas que dañan el ADN. Si funciona, podría ofrecer otra forma de ataque contra tumores resistentes o difíciles de tratar.

Sin embargo, la promesa científica de esta operación sigue conllevando riesgos claramente tempranos. La información pública muestra que Myricx está desarrollando una cartera oncológica temprana y tecnología de plataforma, no un producto que ya cuente con resultados clínicos amplios en fases avanzadas. En otras palabras, lo que Novartis está comprando es una lógica de diseño que todavía debe validarse con datos en humanos: si los NMTi como cargas de ADC pueden ejercer actividad anticancerígena dentro de una ventana de seguridad suficiente, si pueden extenderse a distintos contextos tumorales y si realmente pueden superar a las cargas existentes son preguntas que aún deben responder los ensayos clínicos.

Ese es también el motivo por el que la operación ha atraído atención. En los últimos años, los ADC se han convertido en uno de los ejes centrales del desarrollo de fármacos oncológicos gracias al éxito de productos como Enhertu, pero ese entusiasmo también ha traído presión de homogeneización: cada vez hay más carteras con las mismas dianas, enlazadores parecidos y cargas similares. Si Myricx puede ofrecer una nueva clase de carga, para Novartis el significado podría ir más allá de uno o dos candidatos: supondría ampliar su propia caja de herramientas de I+D en ADC.

Myricx también tiene un significado emblemático para la traducción académica británica. The Guardian informó que la compañía fue fundada en 2019 y es una startup derivada de resultados científicos relacionados con Imperial College London y Francis Crick Institute. Para el ecosistema biotecnológico del Reino Unido, una adquisición de alto valor de este tipo es tanto una validación de su capacidad de I+D como una nueva muestra de un viejo problema: la ciencia local en fases tempranas puede generar activos de escala mundial, pero el desarrollo a gran escala y la comercialización posteriores suelen quedar en manos de farmacéuticas multinacionales.

**Contexto de Fondo**

La próxima etapa de la industria de los ADC quizá no esté determinada solo por una diana estrella, sino por la combinación de múltiples detalles técnicos que abrirán la brecha: la selección del anticuerpo, la estabilidad del enlazador, el efecto espectador, la toxicidad de la carga y la estratificación de pacientes influirán en el éxito o el fracaso. La adquisición de Myricx por parte de Novartis encaja precisamente en esa trayectoria. No es una victoria ya demostrada clínicamente, sino una apuesta temprana y costosa: comprar por adelantado una entrada química que podría cambiar el mapa de las cargas en un momento en que la carrera de los ADC está cada vez más concurrida.

References

  1. Financial Times
  2. The Guardian