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Novartis apuesta 1.500 millones de dólares por una nueva carga útil para ADC y adquiere Myricx para cubrir la brecha de resistencia a los fármacos
La operación asegura, mediante un pago inicial de 1.100 millones de dólares, dos conjugados anticuerpo-fármaco preclínicos y una plataforma de inhibidores de NMT; la capacidad de traducir la actividad observada en modelos resistentes a los fármacos en eficacia clínica determinará el valor de esta cuantiosa inversión en fase temprana.
La competencia en el campo de los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) está pasando de la búsqueda de dianas tumorales a una cuestión más fundamental: qué tipo de arma citotóxica debe liberarse una vez que el anticuerpo entra en la célula cancerosa. Novartis acordó adquirir la británica Myricx Bio por hasta 1.500 millones de dólares, apostando por una plataforma de nuevas cargas útiles que aún se encuentra en fase preclínica, pero cuyo mecanismo de acción difiere del de los ADC predominantes.
Según las condiciones anunciadas por ambas partes, Novartis pagará 1.100 millones de dólares por adelantado, además de hasta 400 millones de dólares en pagos por hitos. La adquisición incluye dos ADC principales dirigidos, respectivamente, contra B7-H3 y HER2, así como una tecnología más amplia de cargas útiles basadas en inhibidores de la N-miristoiltransferasa (NMTi). La operación todavía está sujeta a la revisión regulatoria y a otras condiciones habituales de cierre, y se prevé que concluya en el segundo semestre de 2026.
En los ADC, el anticuerpo puede considerarse un sistema de navegación que transporta una carga farmacológica altamente tóxica de forma más concentrada hacia las células cancerosas que expresan un antígeno específico. Las cargas útiles habituales interfieren principalmente con los microtúbulos o inhiben la topoisomerasa I (TOPO-1); Myricx, en cambio, se dirige a la N-miristoiltransferasa. Estas enzimas se encargan de añadir marcadores lipídicos a diversas proteínas, lo que afecta a su localización y función; su inhibición podría alterar simultáneamente múltiples vías de las que dependen las células cancerosas para sobrevivir.
Myricx y Novartis afirmaron que los estudios preclínicos han mostrado actividad en varios modelos de tumores sólidos, incluidos modelos resistentes a las cargas útiles de TOPO-1. Si esta diferencia se confirma en humanos, las cargas útiles NMTi podrían eludir algunos mecanismos de resistencia de los ADC existentes y ampliar las opciones para los pacientes que ya han recibido tratamientos relacionados; sin embargo, la información pública disponible aún no permite determinar la dosis eficaz, la ventana terapéutica ni si realmente pueden mejorar la tolerabilidad frente a los ADC actuales.
Esto hace que el valor de la operación resulte especialmente llamativo: Novartis invertirá 1.100 millones de dólares por adelantado en una fase en la que todavía no existen datos de eficacia en humanos. La adquisición abarca no solo dos candidatos terapéuticos, sino también una base tecnológica para seguir diseñando ADC dirigidos contra diferentes dianas. Myricx surgió del Imperial College London y del Francis Crick Institute, y en 2024 completó una ronda de financiación de serie A de 114 millones de dólares, codirigida por Novo Holdings y Abingworth.
La próxima cuestión clave no es solo si los candidatos podrán entrar en ensayos clínicos, sino si la inhibición de NMT puede dejar un margen suficiente entre la capacidad para destruir células cancerosas y la toxicidad para los tejidos normales. Los modelos preclínicos de resistencia a los fármacos ofrecen un punto de partida razonable para el desarrollo, pero no pueden predecir la respuesta humana; hasta que se publiquen datos sobre dosis, seguridad y respuestas tumorales preliminares, esta operación se asemeja más a una costosa opción de Novartis sobre la próxima generación de cargas útiles para ADC que a un avance terapéutico ya validado.